Hablemos de Salud con Berta Pedreño, médico experta en salud integrativa y bienestar femenino

Doctora Berta Pedreño
3 Abril 2025 Hablemos de Salud
Hablemos de Salud con Berta Pedreño, médico experta en salud integrativa y bienestar femenino

En esta nueva entrega de Hablemos de Salud, conversamos con la Dra. Berta Pedreño, médico especializada en medicina integrativa y autora del libro “PNIE. Psico Neuro Inmuno Endocrinología, la ciencia que lo conecta todo”. Berta es una firme defensora de la salud desde una perspectiva global, que combina medicina convencional con terapias naturales, alimentación consciente y equilibrio emocional. Hablamos con ella sobre autocuidado, suplementación, los trastornos más comunes que trata en consulta y su visión sobre el futuro de la medicina.


  • Doctora, ¿cómo llegó a interesarse por la medicina integrativa?

Desde muy joven me interesaba entender el “por qué” detrás de los síntomas. En la carrera aprendí muchísimo sobre diagnóstico y tratamiento, pero sentía que faltaba una mirada más completa del ser humano. Con el tiempo, y por experiencias personales, descubrí otras disciplinas que enriquecen mucho la práctica médica, como la nutrición, la psiconeuroinmunología o la respiración consciente.

La medicina integrativa no niega lo convencional, sino que suma. Aporta una visión más global, y, sobre todo, más humana. Y esa ha sido mi vocación: acompañar desde la medicina, pero también desde el respeto al cuerpo y su capacidad de autorregularse.


  • Uno de sus lemas es “tu cuerpo te habla”. ¿Qué significa eso?

Que el cuerpo es sabio y siempre está comunicándose con nosotros. El problema es que muchas veces no lo escuchamos hasta que grita, y eso se traduce en enfermedades.

Dolores, molestias digestivas, insomnio, ansiedad… no son enemigos, son señales. Si en vez de taparlas con fármacos o ignorarlas, aprendemos a interpretarlas, podemos hacer cambios antes de que esos avisos se conviertan en patologías crónicas.

Mi enfoque como médico es ayudar a las personas a reconectar con su cuerpo, a entender qué necesita y a cuidarse desde el conocimiento, no desde el miedo.


  • ¿Qué tipo de trastornos o desórdenes ve con más frecuencia en consulta?

Sin duda, lo que más veo es estrés crónico y todo lo que conlleva: trastornos digestivos, fatiga, alteraciones del sueño, desequilibrios hormonales, ansiedad...

Muchos pacientes llegan “quemados”, con múltiples síntomas y pruebas médicas que no explican del todo lo que sienten. Y en realidad lo que necesitan es parar, escuchar, nutrirse bien y reencontrar el equilibrio.

También atiendo muchas mujeres con síndrome premenstrual, fatiga adrenal, intolerancias alimentarias o desequilibrios del eje intestino-cerebro. Todo está conectado.


  • ¿Cómo percibe a sus pacientes? ¿Qué es lo que más le conmueve de ellos?

Los veo con mucha sed de escucha y comprensión. Están cansados de ir de un especialista a otro sin encontrar respuestas. Buscan ser vistos en su globalidad, no como una suma de síntomas.

Lo que más me conmueve es cuando alguien se emociona porque por fin siente que alguien le cree, que no está exagerando, que su malestar tiene sentido. La empatía, en medicina, es tan importante como la ciencia.


  • ¿Toma suplementos? ¿Cuáles son sus imprescindibles?

Sí, claro. Para mí, la suplementación es una aliada, siempre que esté bien personalizada. No creo en fórmulas estándar, pero en mi caso utilizo:

Magnesio, por la noche, para favorecer el buen descanso nocturno.
Omega-3, por su efecto antiinflamatorio y beneficios para el sistema nervioso.
Adaptógenos como la ashwagandha o la rodiola, en épocas de estrés.
probióticos, tras tratamientos médicos o viajes.

Además, como tengo algunos polimorfismos genéticos que afectan a la absorción de vitamina C y a ciertas vías de detoxificación hepática, suelo incluir también vitamina C de alta biodisponibilidad y suplementos que apoyen las vías detox que tengo comprometidas, especialmente en momentos clave del año.  

Siempre soy muy cuidadosa con la calidad de lo que consumo: elijo productos con evidencia científica y sin excipientes innecesarios. Al final, lo más importante es conocer bien tu punto de partida y adaptar la suplementación a tu realidad.


  • En sus consultas atiende a muchas mujeres. ¿Qué necesidades específicas detecta en ellas?

Las mujeres solemos vivir muy hacia fuera: cuidamos de los demás, asumimos múltiples roles, y a menudo nos olvidamos de nosotras mismas. Esto tiene un coste en forma de fatiga, desequilibrios hormonales, trastornos digestivos o ansiedad.

Por eso en consulta hablamos mucho de autocuidado, de recuperar el vínculo con el cuerpo y de entender el ciclo hormonal como un aliado, no como una carga. Muchas veces, pequeños ajustes en la alimentación, el descanso y la suplementación marcan una diferencia enorme.


  • ¿Qué opina del auge de los probióticos y de la importancia de la microbiota?

La microbiota intestinal influye en muchísimos aspectos de nuestra salud: no solo en la digestión, sino también en la inmunidad, el estado de ánimo, la piel, las hormonas… Cuidarla es clave para mantener el equilibrio general del organismo.

Pero no todos los probióticos son iguales. Existen muchos tipos, cepas y formatos, y su uso debe ser siempre personalizado. A veces veo un uso excesivo o poco adecuado de suplementos probióticos sin valoración previa. Y esto puede ser contraproducente, sobre todo si hay un desequilibrio importante o un sobrecrecimiento bacteriano (como en el SIBO). En esos casos, introducir probióticos sin un abordaje previo puede incluso empeorar la sintomatología.

Por eso, antes de suplementar, es importante valorar el contexto, restaurar el equilibrio intestinal si es necesario, y luego, si procede, elegir cepas bien documentadas y acompañarlas de una alimentación rica en prebióticos naturales


  • En su libro habla de hábitos, emociones y salud. ¿Por dónde empieza uno a cuidarse?

Por algo tan simple (y tan olvidado) como escucharse. En el libro hablo mucho de que el primer paso real hacia la salud no es hacer mil cambios a la vez, sino aprender a observarse sin juicio. Esa autoobservación —cómo duermes, cómo comes, cómo respiras, cómo reaccionas— es la brújula que te va a permitir entender qué necesitas de verdad.

Dormir mejor, moverte más, estar en contacto con la naturaleza, poner límites… no son objetivos que “hay que cumplir” como en una lista de deberes, ni grandes metas inalcanzables, sino decisiones diarias que te reconectan contigo.

Y lo más importante: cuidarse no significa hacerlo todo perfecto ni tenerlo todo bajo control. Es tratarse con la misma paciencia y compasión que tendrías con alguien a quien quieres de verdad.  Desde ahí nace una salud sostenible y real.


  • ¿Cómo ve el futuro de la medicina?

Con esperanza… y con ganas. Soy optimista, pero sé que todavía hay mucho por hacer, muchos puentes que construir entre lo convencional y lo integrativo. Pero también veo señales claras de cambio: más profesionales interesados en la microbiota, en el impacto de las emociones, en la salud hormonal femenina, en la personalización de los tratamientos.

Cada vez hay más médicos que se preguntan “¿qué hay detrás de este síntoma?”, que quieren entender a la persona más allá del diagnóstico. Eso me emociona y me impulsa.

Creo que la medicina del futuro será más humana, más preventiva y más consciente. No porque sea una moda, sino porque no nos queda otra si de verdad queremos sanar. Y aunque a veces me inquiete el ritmo al que avanzamos… me reconcilia ver que no estoy sola, que somos muchos empujando este cambio desde distintos frentes.

Cada cuerpo lleva una historia, y la medicina que viene sabrá leerla.

 

* Si quiere solicitar una cita con la Dra. Berta Pedreño o conocer más sobre su enfoque en medicina integrativa, puede hacerlo a través de su web: drabertapedreno.com. Allí encontrará información sobre su método de trabajo, áreas de especialización y cómo acceder a sus consultas.